Bienestar
Masaje tailandés y tensiones del día a día: lo que puede aportarte
4 min de lectura
Una práctica ancestral pensada para el bienestar
El masaje tailandés, o Nuad Boran, es una práctica ancestral que combina presiones rítmicas y estiramientos suaves. Según la tradición, sigue unas líneas de energía llamadas Sen que recorren el cuerpo. Hoy en día se aprecia sobre todo por lo que ofrece: un momento de relajación profunda, unos músculos más sueltos y una mente más tranquila.
Dejémoslo claro desde el principio: el masaje que ofrecemos en el salón es un masaje de bienestar. No es un tratamiento médico y no sustituye la opinión ni el seguimiento de un profesional sanitario. Eso sí, puede ser un momento de bienestar, como complemento a un seguimiento médico si lo necesitas.
Lo que se siente durante y después de una sesión
Músculos más relajados
Las presiones y los estiramientos, a veces llamados «yoga pasivo», ayudan a:
- Relajar los músculos contraídos por el cansancio o las malas posturas
- Soltar los pequeños nudos de tensión en la nuca, los hombros y la espalda
- Recuperar una agradable sensación de flexibilidad
- Sentirte más ligero después de una temporada intensa
Una mente en calma
El ritmo lento y envolvente de la sesión invita a dejarse llevar. Muchas personas salen con:
- Una sensación de calma y serenidad
- La impresión de haber «desconectado» de verdad
- Una mejor sensación de descanso al llegar la noche
- Un estado de ánimo más ligero
Las tensiones del día a día
Nuca, hombros y espalda
Trabajo frente a la pantalla, largas horas sentado, cargar peso, estrés: la parte superior del cuerpo soporta mucho. El masaje tailandés ayuda a relajar estas zonas y a recuperar una sensación de comodidad y soltura en los movimientos.
Rigidez y sensación de cuerpo «encogido»
Después de un día sentado o de una sesión de deporte, el cuerpo puede notarse rígido. Los estiramientos suaves del masaje tailandés aportan una sensación de alargamiento y de movilidad recuperada.
Estrés y cansancio mental
El estrés suele reflejarse en el cuerpo en forma de hombros tensos o mandíbula apretada. Un rato de masaje te permite respirar, soltar esas tensiones y hacer una pausa de verdad.
¿Un dolor que no se va? Háblalo primero con tu médico
Si tienes un dolor intenso, inusual o que se prolonga, un problema de espalda diagnosticado (ciática, hernia discal…), dolores de cabeza frecuentes o una enfermedad crónica, consulta primero a tu médico. El masaje no es un tratamiento: no trata ni cura nada. Con el visto bueno de tu médico, puede seguir siendo un agradable momento de relajación.
Cómo sacar el máximo partido a tu sesión
- Avisa al terapeuta: coméntale siempre tus problemas de salud, la medicación que tomas y tus zonas sensibles
- Ajusta la presión: dilo si una presión o un estiramiento es demasiado intenso; la sesión se adapta a ti
- Hidrátate: bebe agua antes y después del masaje
- Ven a tu ritmo: una sesión puntual o algo más habitual, como prefieras
- Alarga la relajación: unos estiramientos suaves y un buen descanso entre sesiones
Contraindicaciones y precauciones
El masaje tailandés no es adecuado en todas las situaciones. Se desaconseja en caso de:
- Fiebre o infección aguda
- Flebitis o trombosis venosa
- Fractura o lesión reciente
- Osteoporosis
- Trastornos de la coagulación
- Enfermedad de la piel contagiosa o herida abierta
Consulta a tu médico antes de reservar, y avísanos, si estás embarazada o tienes hipertensión, un problema cardíaco, cáncer o cualquier otro problema de salud. Ante la duda, la opinión de tu médico siempre es lo primero.
Conclusión: un momento para ti
El masaje tailandés es, ante todo, un momento de bienestar: ayuda a soltar las tensiones del día a día, a recuperar una sensación de flexibilidad y a calmar la mente. No es un tratamiento médico, sino una bonita forma de cuidarte, como complemento a un seguimiento médico si lo necesitas.